De caminos y objetivos

¿El fin justifica los medios?¿Es más importante el objetivo que el camino recorrido para lograrlo? ¿Vale más una proyección futura que el tránsito en el presente?

En cualquier proceso de cambio o desafío que te propongas surge el objetivo o la meta como propósito a conseguir. Es la foto que visualizamos como futuro deseado y que se presenta ante nosotros como un nuevo deseo. 

Durante años fui un experto en el armado de objetivos conseguibles, medibles, certeros y oportunos. Eso me permitió el logro y crecimiento en muchas áreas de mi vida, en particular, logros materiales y laborales. Todo muy acorde a mis expectativas pero sin tener en cuenta el costo. El camino para el logro de esos objetivos fue muy duro, con impacto directo en mi cuerpo físico, en mi actividad social y, sobre todo, en la desconexión con el momento presente. La continua mirada hacia la meta olvidando el día a día me generó un profundo desequilibrio e insatisfacción. 

Cuando tu mirada se proyecta hacia el futuro como la solución a tus problemas o a la expectativa del cambio, la mente y los pensamientos comienzan a funcionar de ese modo. Pierdes recursos de valoración del momento presente y todo empieza estar atado a una foto estática futura. 

El objetivo es una proyección deseada de un futuro que no existe en el presente. Es un deseo traducido en un plan que seguramente esté apoyado en algún valor que motoriza la acción. El objetivo es dual: se consigue o no. Éxito o fracaso. Esa visión dual es propia de nuestra mente condicionada. Pero como la vida es cambio e impermanencia, todo lo que creas estático se diluye en las reglas de la vida.

Intenta que el camino a la meta se centre en el presente. El camino es lo que transitas, es lo que vivencias y puede ser agradable o no. 

Está asociado a un proceso e implica bailar al compás de la vida. Implica el disfrute, el esfuerzo y, principalmente, la conexión. Esa conexión te permite estar atento a lo que haces y a lo que la dinámica de la vida te propone. El ejercicio de estar en el camino es lo que desarrollará tu capacidad de ajuste y adaptación. 

Pero entonces vale preguntarnos, ¿se trata de no plantearnos objetivos? ¿de no tener metas? Absolutamente no. El objetivo o la meta son importantes. Sin embargo, a los efectos de un proceso de cambio y dado que es una proyección de deseo futuro, no debe ser considerada como el único factor a tener en cuenta sino más bien como una referencia para luego volver a focalizarnos en lo que vivimos y hacemos en el momento presente. 

Esa vivencia tiene que ver con el camino que como decía Antonio Machado, “…caminante no hay camino, se hace camino al andar…”.

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