
Imagina una gimnasia que pueda combinar movimientos conscientes con un impacto directo en tu mente logrando calma y un beneficio directo en tu cuerpo físico.
Conocí el chikung cuando, por una limitación física, me recomendaron hacer una actividad más tranquila y restaurativa. Llegué casi por casualidad a una clase donde había personas de todas las edades, contexturas e intereses. Fue disfrute desde el primer día.
El chikung te invita a parar. Tiene la particularidad de que no son movimientos de exigencia, no obstante, al final de la sesión sientes el trabajo realizado.
¿Qué es el Chikung?
Chikung es cultivo de energía. Surgió hace miles de años en China y actualmente se practica como una disciplina orientada a la salud. No se considera un arte marcial. Su cercanía con el autocuidado la hace una herramienta muy útil para mover el cuerpo, estimular puntos de desbloqueo energético, lograr calma y equilibrio en la mente.
El chikung tiene un objetivo claro: que la energía circule por tu cuerpo. Que no haya bloqueos. Cuando hay bloqueos, surge el desequilibrio y la disociación. Si esto no es atendido, con el tiempo puede transformarse en enfermedad. Apoyado en la medicina tradicional china, sus movimientos estimulan el cultivo de la buena salud. Ese cultivo trae beneficios directos a tu cuerpo.
Según la medicina tradicional china, todo el universo es energía en transformación permanente (yin yang). Somos parte de ella vibrando e interactuando. Nuestro cuerpo se compone de tres centros energéticos (dantian), meridianos (canales por donde circula la energía) sumado a órganos y entrañas relacionados de manera perfecta. El cultivo de energía a través de movimientos permite estimular dichos centros.
Diferencia entre Chikung y Tai chi
Muchos me preguntan qué diferencia tiene el chikung con el taichi. Mi respuesta es que ambas disciplinas tienen un origen similar, comparten mucho de la filosofía que da origen a los movimientos. Así como el chikung es cultivo de energía, el taichi es expresión de ella. Podría decir que el chikung es una disciplina yin, más introspectiva y de conexión interior. El taichi es una disciplina yang orientada hacia el exterior, trabaja con la energía logrando su expresión a través del movimiento dinámico.
El chikung tiene una clara orientación hacia la salud y lo terapéutico. El taichi es considerado un arte marcial aunque también se reconoce su orientación a la salud. En la práctica, los movimientos de chikung son más estáticos. En general se realizan sin desplazamientos. Mientras que el taichi se trata de formas con movimiento y desplazamiento en el espacio.

Otra característica importante del chikung es su relación con los puntos de acupuntura. Ellos son puertas de entrada para los órganos, entrañas y meridianos. Las posturas, movimientos y ejercicios de chikung interactúan de manera permanente con dichos puntos. Su estimulación incide también en el cuerpo emocional, regulando emociones, trayendo calma y relajación o bien activación, dependiendo del objetivo de la forma elegida.
En chikung cada movimiento tiene un sentido y contenido, su práctica impacta en todos los cuerpos y niveles (emocional, mental, físico y espiritual). No importa la edad, ni las limitaciones que puedas tener. Esta disciplina te invita a conectar con tu cuerpo, con tus emociones, con tus pensamientos. A través del movimiento consciente, la atención plena y el cultivo de la intención podrás lograr una vuelta al equilibrio y a la conexión con tus capacidades naturales (paz, amor, paciencia, calma, resiliencia, etc.).
El corazón y la mente guían la intención (Yi), la intención guía la energía (Qi) y la energía guía el movimiento (Li). El chikung es un regalo de oriente que te espera para comenzar un camino para toda la vida.
